Pues eso... que me voy de vacas. Probablemente el mes entero. Y, como hace mucho tiempo que no paso tantos días fuera de casa, parece que me voy a la guerra. Por eso llevo toda la semana despidiéndome de mi gente (de algunos una y otra vez). Tengo la sensación de que cuando vuelva a verlos seré otra porque creo que cada vez que te vas de viaje, en cierta manera, te vas para siempre. Parece una afirmación muy radical, pero incluso de estos viajes playeros en los que se hace poco más que estresarse con la familia, uno vuelve cambiado. Ya se sabe, nada mejor y peor que hacer un parón y sentarse a pensar en todas las cosas que han pasado durante estos meses, que no han sido pocas (y muchas muy buenas, la verdad). Quién sabe cómo serán las cosas cuando vuelva.
Lo único que lamento es no haber tenido un rato para escribir el relato secuencial que había pensado. Cuatro escenas con un contestador automático como hilo conductor. Habría molado, pero tendrá que esperar a mi vuelta. Al menos, he podido despedirme de este blog :D.
PD: (Todo viaje es un camino interior, que decían por ahí. Las causantes de que yo emprenda el mío son los dos angelitos que aparecen en esta imagen.)

2 comentarios:
Espero que te vaya bien en las vacaciones y que vuelvas con ganas. Para escribir, también a veces se necesita descansar.
Pásatelo bien.
Ten cuidado con las medusas, que las carga el diablo.
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