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Pues esto tan bonito de aquí es la vista de Cullera desde el mirador del Santuario de San Antonio y así, cual monje (o monja), llevo veinte días dedicándome a la vida contemplativa. Estas tres semanas, he dejado las lecturas "semi profundas" de los últimos meses y me he traído lo que se suele llamar libros de verano: Stephen King, una adaptación sencillita del Bushido y El cuento número trece, que lo compré en la única (ya tiene delito) librería de este pueblo. No había mucho dónde elegir, la verdad.
A pesar de ello, hoy estaba muy contenta, porque en este periodo de reflexión me ha dado tiempo a hacer nuevos amigos literarios, contestar una entrevista y escribir dos amagos (últimamente esta palabrita está de moda) de relato. Yo los llamo retazos, y son el motivo por el que "estaba" y ya no "estoy" contenta. Y, es que, mi aspiración era subirlos hoy al blog para que su publicación coincidiera más o menos con las fechas en que fueron escritos. Sin embargo, por algún extraño motivo, el Open Office de este Cíber me impide copiar y pegar textos. Habráse visto... Tendré que esperar a Madrid :(
La semana que me queda, la dedicaré a escribir un relato de verdad... "Agua" se va a llamar. Hace mucho tiempo que no me mancho las manos de sangre y ya lo echo de menos...

2 comentarios:
Ese cañón... Me das miedo tan cerca del trasto ese. Por favor, no hagas nada por lo que puedan condenarte a galeras.
Cuando estuve en junio en Cullera, me preguntaba y ¿qué habra allí arriba? Pues fíjate ya lo sé.
Lo que me sorprende es que haya una librería en Cullera. ¿Hay tantas? Yo no la ví.
PD.- ¿Y los comentarios?
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