
Z-407 acaricia el chip de su mano izquierda y espera a que pase algo, tal y como le dijo aquel hombre que ocurriría, justo antes de introducirle ese sistema pirata en sus circuitos. El robot se apoya en un árbol y extiende sus dedos metálicos para examinar su mano. Hace rato que siente un hormigueo en el chip, pero lo analiza con visión de rayos X y no encuentra nada. Después, se sienta en el suelo y vuelve a esperar.
A veces tarda un poco en hacer efecto, le había explicado aquel hombre, una unidad auténtica de mecánico del siglo veinte. Z-407 aprieta sus labios metálicos. Siempre se me olvida, se dice, no se puede hablar de unidades cuando se trata de humanos. Quedaban tan pocos que había sido una suerte dar con uno de ellos, ser su elegido. Le había prometido que el chip le convertiría en un nuevo prototipo único en su línea. Distinto a todos los demás de la fábrica. Dijo que solo era cuestión de esperar un rato.
El robot suspira con sus pulmones de metal. Ese mecánico olvidó establecer unas coordenadas temporales que determinaran la activación del proceso. También podía haberle dado un manual de instrucciones, en lugar de dejarle solo en la encrucijada del árbol.
Se levanta para estirar las piernas. No sabe cuanto tiempo lleva esperando, pero sus articulaciones chirrían por todas partes. En unos cuantos pasos, se encuentra de nuevo en el camino. Todo recto, rumbo a la fábrica. Quizá podría esperar allí y alzarse como un nuevo robot. Quien sabe que poderes tendría: visión congelante, brazos convertibles, hiper velocidad... Eso si es que ese maldito chip empezaba a hacer efecto ya.
Línea recta, rumbo a la fábrica, lo más lógico, sí. Fija su mirada sin párpados en el camino ¿Adónde ir si no? Con la duda, parece que aumenta el hormigueo. Para asegurarse, Z-407 introduce en su sistema las coordenadas del camino junto con la dirección de la fábrica, la posición del árbol y las variables meteorológicas. De paso, se auto escanea las zonas entumecidas y se realiza un chequeo médico completo con el láser interno.
Bzzzzzrrrrrrr. Los oídos sin orejas de Z-407 detectan un zumbido tenue y constante, parece que proviene del chip. El robot agita la mano para librarse de él. Nadie le explicó nada sobre zumbidos inesperados y hormigueos. Bzzzzzrrrrrrr. Otra vez.
En un instante, su la mirada se llena de códigos binarios y ecuaciones de sexto grado. Opción fábrica: Autorizada. Recomendada. El reconocimiento médico también ha terminado. Estado general: bueno. Pero no óptimo. El sistema ha encontrado un elemento desconocido. El Bzzzzzrrrrrrr, Bzzzzzrrrrrrr se repite cada vez más fuerte. El robot abre los dedos para examinar el chip, pero estos se mueven como si fueran a atacarle.
Alarga su brazo extensible todo lo que el muelle da de sí para apartarlos de su cara. Y al mirar la mano, los dedos y el chip vibrante, su mirada sin pupilas se topa con el borde del camino. Bzzzzzrrrrrrr. Alrededor de éste solo hay unos cuantos matojos, otros tantos árboles sin hojas y unas manchas rojas entre la hierba.
Z-407 imagina que son flores, pero ¿de qué tipo? En un instante, el sistema le coloca en la mirada un informe. Género Salix arbuscula, la mayoría de los humanos lo conoce como sauce. Arbustos de Quercus coccifera o Coscoja. Papaver rhoeas, también llamadas Amapolas. Así que eso eran, amapolas. El color rojo se cuela en su mirada. Y, en un instante, los ojos se le llenan de flores. Quiero verlas, decide.
Bzzzzzrrrrrrr. Sus dedos inquietos señalan las amapolas. El zumbido se convierte en un pitido agudo cuando sus piernas empiezan a andar hacia el campo de flores. BZZZZZRRRRRRR. Caminan entre trompicones, tropiezos y chirridos. Inseguras, imparables.
Sistema llamando a central. Alarma en Z-407. Opción fábrica: Desestimada. El robot ya no controla sus piernas. Quiero que pare el zumbido, desea. BZZZZZRRRRRRR. No quiero la fábrica, ni el sendero. Ni las Papaver rhoeas. Quiero tocar las amapolas.
A Z- 407 le arde la mano, tiene los ojos llenos de letras y mensajes escritos en un código que ya no comprende. Lo más probable es que el sistema no soporte semejante alteración. Quiero amapolas, repite. No quiero caminos, ni hierbas, ni sauces. Quiero las flores. No es lógico, ni encaja con las estadísticas, pero Z-407 no puede detenerse.
Y, ¿dónde estaba ese mecánico para responder sus dudas? Había esperado y esperado para convertirse en un robot con facultades que ningún otro había tenido nunca, pero no podía crearle sin un manual de instrucciones, unas directrices.
Una Papaver rhoea, vulgarmente conocida como amapola, crece a los pies oxidados de Z-407. El robot se agacha, la roza con sus dedos y siente que sus pétalos son suaves, casi resbaladizos. Sistema llamando a central. Insumisión en Z-407. Incidencia: Itinerario alternativo. Causa: Posible chip informático.
Una vez más, la cara se le llena de cifras, códigos binarios y ecuaciones. No puedo observar la amapola entre tanto número, piensa. Pero la quiero.Y estira los dedos y la coloca en la palma de su mano, fría por el metal, cálida por el chip.
Después, inspira profundamente y siente que el aroma de la flor se cuela en sus circuitos. Las alarmas se disparan por última vez. Incidencia: Fallo del sistema. Causa: elemento hostil. Buscando posibles soluciones. Las fosas artificiales de Z-407 absorben el olor de la amapola hasta que los mensajes se borran de su mente y su vista deja de estar nublada. Alarma en el sistema. Hibernación activada. El chip brilla en su mano. Amenaza en el sistema. Elemento hostil. El hormigueo se convierte en una agradable corriente eléctrica que se extiende por todos sus cables. Sistema desconecta..do. El chip deja de brillar. Poco a poco empieza a enfriarse.
Z-407 se mira las manos. La flor todavía descansa en ellas pero ya han dejado de temblar. Sigue siendo hermosa. Ahora el zumbido es solo un murmullo, como el vuelo de la avispa que se ha posado en la flor. A lo mejor también hay avispas en este campo, se dice el robot. Incluso moscas, seguro. Podría ir a buscarlas, o podría volver al árbol y sentarme a esperar al mecánico, que volverá más tarde o más temprano. Al fin y al cabo, aún tiene que preguntarle por qué está ahí o qué debe hacer a partir de ahora. Sí, puede sentarse a esperar a que el viejo le explique el sentido de todo lo que ha pasado. Pero, a su alrededor hay tantas cosas por ver, que lo deja para más adelante. La amapola se la lleva consigo.
SOBRE ESTE RELATO
- Hoy estaré parca, casi telegráfica, en mis comentarios. Tengo que escribir un e-mail. Es importante.
- Z-407 es parte de la matrícula de mi coche. Los dígitos que faltan me los reservo, que ya se sabe que en Internet hay muy poca privacidad de datos.
- El robot es zurdo, como su creadora, que soy yo. ¡Uníos, zurdos de todos los confines, el mundo es nuestro!
- Esta es la historia de una Play 3 pirateada.
- Una versión de 'Esperando a Godot' en futurista.
- Un vampiro con alma humana... un inmortal con pasiones mortales...
- Una fábula sobre la capacidad de decisión.
- Pero, sobre todo, una metáfora de la creación del mundo, en concreto, del Génesis: Dios es el mecánico. Z-407 es el hombre, la única especie con alma intelectiva, capacidad de decisión y, lo más guay, poder para revelarse contra su propio destino. Los demás robots, son el resto de las especies. La crueldad del relato radica en que Dios dota a sus creaciones de armas tan poderosas como traicioneras sin ninguna explicación.
- La idea me encantaba, el relato no me gusta nada. Al final ha resultado ser uno de esos cuentos de 'cada cual que entienda lo que quiera'. Ocupaba casi tres folios. He reducido bastante y ha ganado un poco, pero sigue sin convencerme.
- Me he dado el lujo de escribirlo porque sabía que esta semana no me tocaba leer en clase. Y, últimamente me está costando mucho escribir. Creo que es porque tengo que readaptarme a escribir para ser leída, o mejor dicho, para leer en voz alta.
- Por eso necesitaba dejar volar un poco la imaginación. Así que, rectifico. Sï que me gusta, pero como reflexión personal, no como un relato que pueda llegar al lector.
- Asimov y sus cuentos tienen parte de culpa. Me puso el listón demasiado alto y este es el resultado.
- Al igual que la foto, la amapola es un homenaje al campo de estas flores que aparece en 'El mago de Oz' (libro y peli). A los protas les da sueño. Supongo que serán cosas de la dormidera, otro de mis símbolos preferidos.
- La semana pasada estuve un poco perdida con el final del Curso de Diseño Web. A ver si pongo al día mi vis literaria.
- Al final, muy parca no he sido.

5 comentarios:
Pues sí, una buena mezcla entre Asimov y el Mago de Oz.
Más allá de Asimov (al que sabes que idolatro) está Stanislaw Lem. Es mucho más filosófico (y se le iba más la olla) 100% recomendado. Creo que tu relato se acerca más a este último y sus fábulas de robots.
Me ha gustado este relato, y el que retomes el 'escribir porque si'
Gracias, chicos. Pero también podéis decir cosas malas si queréis, ¿eh? :D.
Lo sé, Javi, lo sé... 'Solaris' ocupa uno de los primeros puestos en la lista de libros que tengo preparada para noviembre.
No he leído nada de Lem, pero seguro que me mola. Además, después de Burguess, Bradbury y los cuentecines de Asimov (coincido contigo, lo poco que he leído es brutal), creo que me 'toca' coger algo de este hombre.
Escribir porque sí, mola mazo, es ¡¡¡cómo una catársis!!! Ya sé, ya sé... Aran... que se te va la olla...
Me encanta que me leas, ¡muchas gracias! Queda pendiente lo del Otaku, por cierto!
Pues despés de tanto tiempo -quizá cierta cena con vodka rojo- he vuelto a leerte y encuentro a Arancha creciendo como siempre ;)
Me ha gustado mucho. Es bueno que sea tantas cosas a la vez, no creas.
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