
¿Todo? ¿Nada? ¿Esta foto? ¿Yo? La verdad, no lo sé. Lecturas dispares donde las haya, pero ambas son válidas para la evasión.
La primera de ellas, 'Molloy', de Samuel Beckett, es el libro correspondiente al mes de octubre del taller de relato. Aunque la califican de novela, es casi un monólogo interior. Mejor dicho, dos, el de Molloy, durante la primera parte, y el de Jacques Moran, que sale a buscarle en la segunda. En ambos capítulos, encontramos a dos hombres que repiten un guión de vida que parece que han aprendido de memoria cuando, en realidad, están COMPLETAMENTE desorientados. Vamos, que se desenvuelven peor que yo en la M-30 en hora punta.
Molloy va en busca de una madre a la que nunca encontrará (No es un spoiler, esto lo descubrimos en la primera página) y queda atrapado en medio de un camino, intuyo, metáfora de la vida. La vida de este pobre hombre, que encima está enfermo, carece de sentido. Y es que, en el existencialismo de Beckett, el porque de la existencia brilla por su ausencia (y toma ripio).
Poco más o menos le ocurre al bueno y analítico de Jacques Moran, que atrapado en el mismo camino (creo, no sé), termina por convertirse en el doble de Molloy. O al menos, esta es mi opinión, ya que en las últimas páginas está tan perdido y tan tullido como el primero (Esto sí era un spoiler). En fin, no es una lectura fácil ni amena, pero merece la pena leerlo porque es inquietante y, cuando menos, da que pensar. El próximo día 30 lo comentaremos en clase. Vamos a organizar un juicio con abogado, fiscal y testigos de ambas partes. Yo, como dije que no me había disgustado, tengo que atacarlo. Por eso de analizar las dos caras de la moneda.
Aprovechando la coyuntura, también me he leído 'Esperando a Godot', una de las obras más famosas de Beckett, si no la que más. También me ha gustado. El mensaje es el mismo. Dos hombres que no saben de dónde vienen ni a dónde van, ni siquiera dónde están, y que esperan a un tal Godot, que siempre llega 'mañana'. Este personaje, que no aparece en toda la obra, bien puede provenir de God (Dios en inglés) o de Godillot (botas en francés). En el primer de los casos, encontramos a dos hombres que buscan infructuosamente a Dios porque sus vidas (tampoco) tienen sentido. En el segundo, a dos soldados apartados de un conflicto bélico (probablemente la Segunda Guerra Mundial) que sin sus sus botas militares han perdido el porqué de sus existencias.
Y en contraposición... triángulos amorosos, melodramas japoneses, líos de instituto, damas en apuros (que luego van armadas con guadañas, pero bueno :D), caballeros taciturnos y mordiscos morbosos. Sí, porque yo también leo cómics, ¿y qué? No solo de Beckett vive el lector. Estoy super enganchada a 'Vampire Knight' :D. Creía que terminaba la historia en el último número que salió, que fue el 9, pero la trama está en lo más interesante. Espero que los simpáticos de la editorial no dejen de publicarlo y me dejen con la intriga, que ya he oído rumores en Internet.

3 comentarios:
Yo leí "Esperando a Godot" y lo aborrecí. En cambio, lo representaron en mi grupo de teatro y fue increíble.
Como todas las obras de teatro, es mejor verlo representado que leerlo.
Apostaría a vuestra representación no dejaba indiferente :D
Y, estoy de acuerdo con LCS. No me gusta nada leer teatro, pero, con ésta, tenía curiosidad.
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